Toda la gente que Ud. ve, toda la gente que Ud. conoce, toda la gente que aún puede llegar a conocer, todas, todas son máquinas, verdaderas máquinas que trabajan sólo movidas por influencias externas. Máquinas nacen, máquinas mueren.Gurdjieff
"Podría ser que en algún momento pasado en algún lugar del universo una civilización haya evolucionado probablemente de alguna forma darwiniana a un alto nivel de tecnología y diseñado una forma de vida que sembraron tal vez en este planeta. Ahora, esto es una posibilidad intrigante y supongo que es posible que encuentres evidencia de esto si ves los detalles de la bioquímica o de la biología molecular, podrías encontrar una firma de algún tipo de diseñador... Y ese diseñador bien podría ser una inteligencia superior de otro lugar del universo, pero esa inteligencia superior tendría que haber venido de un modo explicable, no podría haber surgido espontáneamente...", dice Richard Dawkins.
El físico Francis Crick, quien descubriera la hélice del ADN (después de un viaje de LSD), creía seriamente en la posibilidad de que el origen de la vida en nuestro planeta haya sido la Panspermia, la inseminación por parte de una bacteria que haya viajado posiblemente en un meteorito. Esta teoría no necesariamente suscribe a la del diseño inteligente, o de la exogenésis, pero podría aceptar esa posibilidad, como el mismo Crick señaló en una conversación con el escritor Michael Drosnin:
"¿Es posible que nuestro ADN provenga de otro planeta?", le dije a Crick en el Instituto Salk.
" Yo publiqué esa teoría hace 25 años", dijo el premio nobel Francis Crick. "La llame Panspermia Dirigida".
“¿Crees que la vida arribó en un meteoro o en un cometa?”, le pregunte.
“No,” dijo Crick. “Cualquier cosa viviente se habría muerto en un viaje tan accidental a lo largo del espacio".
“¿Estás diciendo que nuestro ADN llegó aquí en un vehículo?", le pregunte.
“Si en la jerarquía de las mentiras la vida ocupa el primer puesto, el amor le sucede inmediatamente, mentira en la mentira. Expresión de nuestra posición híbrida, se rodea de un aparato de beatitudes y de tormentos gracias al cual encontramos en otro un sustituto de nosotros mismos. ¿Merced a qué superchería dos ojos nos apartan de nuestra soledad? ¿Hay quiebra más humillante para el espíritu? El amor adormece el conocimiento; el conocimiento despierto mata al amor. La irrealidad no puede triunfar indefinidamente, ni siquiera disfrazada con la apariencia de la más exaltante mentira. Y, por otra parte, ¿quién tendría una ilusión tan firme como para encontrar en otro lo que ha buscado vanamente en sí mismo? ¿Un retortijón de tripas nos dará lo que el Universo entero no ha sabido ofrecernos? Y, sin embargo, ése es el fundamento de esa anomalía corriente y sobrenatural: resolver entre dos –o más bien, suspender- todos los enigmas, a favor de una impostura, olvidar esta ficción en que flota la vida; con un doble arrullo llenar la vacuidad general; y –parodia del éxtasis- ahogarse, finalmente, en el sudor de un cómplice cualquiera…”